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El refrigerador consta de un circuito cerrado que transporta un gas/líquido y un motor que acciona un compresor. Como consecuencia de su puesta en marcha se produce un enfriamiento dentro del aparato y un aumento de temperatura en la estancia donde está instalada la nevera.
Como el volumen de dentro del frigorífico es inferior al de la habitación donde se ubica, la disminución de la temperatura del interior es mayor que el aumento de calor alrededor. Si la puerta de la nevera permanece cerrada, la habitación se calienta pero, debido al primer principio de la termodinámica, el de conservación de la energía, si la puerta de la nevera estuviera abierta la temperatura se mantendría constante.
En definitiva, el motor funciona bombeando calor del interior al exterior. Pero existe un segundo principio que exige un cierto trabajo para robar calor de un lugar y proporcionárselo a otro que se encuentra a una temperatura mayor. Esta tarea en un frigorífico la realiza el compresor encargado de la compresión y descompresión de un gas refrigerante que entra frío al interior del frigorífico y extrae el calor a través de la rejilla de la parte posterior del aparato.
Por otro lado, la energía que consume el motor del compresor termina igualmente transformada en calor.
El mecanismo
En la mayor parte de los aparatos, básicamente el funcionamiento es idéntico. El compresor llega un gas que es comprimido hasta llegar a convertirse en líquido. Durante este proceso se transmite energía al gas para comprimirlo y el resultado es un líquido caliente que desfila por un serpentín que está en contacto con el aire exterior.
Una vez que el líquido está comprimido y a temperatura ambiente, es decir, no tan caliente como antes, se produce una transformación termodinámica llamada expansión cuasi-adiabática que da como resultado un gas muy frío.
Este gas frío circula por un circuito el interior del refrigerador, donde acumula el calor de los alimentos. Así se convierte en un gas no tan frío que tiene un tiempo limitado para absorber calor antes de salir para luego retornar hasta el compresor, para repetir el ciclo.
Cuando el interior de la nevera está a la temperatura deseada se desconecta el motor. Para ello las neveras poseen un termostato o sonda termométrica en su interior de forma que una vez que detecta que se ha alcanzado la temperatura programada hace que se desconecte le sistema eléctrico del compresor.
Para que la transferencia de calor sea eficaz debe eliminarse cualquier impedimento que reduzca la eficiencia del refrigerador, como por ejemplo hielo en las paredes, y, por tanto, aumente su consumo.
Tipos
Existen modelos de distintas dimensiones, panelables o integrables, los de toda la vida y aquellos que se instalan bajo la encimera de las cocinas. Hay neveras que comparten un solo motor para el congelador y el refrigerador. Pueden tener una o dos puertas, en este caso el pequeño congelador posee puerta independiente y puede ocupar tanto la parte superior como la inferior.
Los frigoríficos que tienen un gran congelador en la parte inferior y el frigorífico en la superior cuentan con dos motores independientes, uno para cada compartimento. Se llaman coloquialmente “combis” y su mayor ventaja es la posibilidad de regular independientemente las temperaturas de ambos espacios.
El tiempo de conservación de los alimentos congelados viene determinado por estrellas del aparato. Los de una estrella obtienen una temperatura de -6º C y mantienen los alimentos congelados durante sólo unas horas; los de dos estrellas alcanzan los -12º C y permiten conservar los congelados hasta tres días; los de tres estrellas poseen una temperatura mínima de -18º C y los alimentos duran meses. Los de cuatro estrellas permiten congelar más rápidamente y mayor cantidad de alimentos.
La capacidad de congelación se mide en kilos cada 24 horas. El sistema “fast freeze” acelera el enfriamiento durante unas horas y se desconecta automáticamente transcurrido este periodo. Se emplea al introducir un gran volumen de alimentos en el congelador o al conectarlo tras un periodo de inactividad.
Los modelos que incorporan tecnología “no frost” consumen un poco más pero aseguran una refrigeración constante y homogénea por el interior del congelador y del refrigerador. El resultado es una mejor distribución del frío y una refrigeración más rápida. Este sistema además evita que se forme hielo o escarcha en las paredes del congelador.
La etiqueta energética ofrece información sobre la eficiencia del aparato. De todos modos, conviene no dejar la puerta abierta mucho tiempo; no guardar alimentos aún calientes; vigilar que no se almacene la escarcha, y desconectar la máquina si va a permanecer vacía de manera prolongada.

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